Aprender jugando. ¿Es eficaz?

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Hace no tanto que se puso de moda la gamificación, es decir, convertir el aprendizaje en una experiencia lúdica, donde los típicos ejercicios se convierten en juegos; resumiendo: aprender jugando. De hecho, hay docentes que han alcanzado tal grado de pericia, que solo utilizan juegos para dar clase. Y cabe preguntarse: ¿sus estudiantes aprenden mejor y con mayor motivación que si no se aplicara ese método?

Pequeña historia

Particularmente, el aprendizaje de idiomas, sobre todo el de inglés, que es al que más tiempo he dedicado, siempre me ha parecido divertido. Libros repletos de imágenes vibrantes, ejercicios de rellenar huecos, canciones, textos interesantes… Me encantaba dar clase de idiomas. Para mí, suponía un paréntesis colorido en medio del tedio gris del resto de asignaturas. Por ello me sorprendía que hubiera colegas a quienes se les hacía cuesta arriba. Con la perspectiva del paso del tiempo, esta forma de ver el aprendizaje de una lengua ha cambiado. Me lo tomo con mayor seriedad. Y me cuestiono si es mejor o peor, si estudio con la misma ilusión, o se ha deslavado un poco. Por suerte, el aprendizaje de idiomas admite mucha parte de inventiva. Quizá otras asignaturas también lo hagan, pero, en mi caso, el estudio de nuevas lenguas es el que me ha inspirado a seguir, en cierto modo, jugando.

Motivación al aprender jugando

A nadie le amarga un dulce, dice un refrán, y saber que viene un juego después de unos ejercicios áridos, o una jornada de estudio pesada a veces sirve de estímulo para finalizar la parte más exigente, e, incluso, ponerle más empeño, que si no existiera ese juego que vemos como una recompensa.

Pero, si tiramos de refranero de nuevo, tenemos que lo mucho cansa y lo poco agrada. Es decir, que quizá una formación basada en juegos exclusivamente, uno tras otro, puede llegar a resultar pesada también, pues terminará recordándonos a la forma de aprendizaje tradicional.

Por eso, en Tutecur.es creemos en el equilibrio en cuanto a la gamificación. Una actividad más lúdica después de una tanda de ejercicios de gramática puede resultar la guinda del pastel del estudio, por ejemplo.

Otras experiencias disfrutables

No solo los juegos intercalados con ejercicios «formales» son los que nos hacen aprender mientras nos divertimos. Hay mucho campo para encontrar actividades que nos gusten y nos aporten algún tipo de aprendizaje de una lengua. Aunque cabe indicar que debemos tener en cuenta nuestro nivel de conocimiento del idioma para poder disfrutar dichas actividades, e ir subiéndolo paulatinamente y de una forma que nos sea cómoda. Aquí dejamos unos cuantos ejemplos:

  • Aprender canciones en la lengua que se está aprendiendo: la música mueve a mucha gente, tanto figurada como literalmente. Si eres un alma melódica, y te encanta acompañar a tus artistas o bandas favoritas a voz en grito, adelante. Aprenderás expresiones, diferentes acentos e, incluso, licencias poéticas. Puedes empezar con canciones con menos letra e ir ampliando. Una actividad bastante útil es leer y estudiar la letra sin música, y después intentar reproducirla con música.
  • Ver series o películas: una inmersión en toda regla en el idioma que estás aprendiendo. Es una gran forma de practicar la escucha. Para comenzar, resulta conveniente hacerlo con algo que ya hayas visto en tu lengua nativa; los subtítulos también son de gran ayuda. Después puedes intentar ver de nuevo lo mismo, pero sin subtítulos; cuando sientas más confianza, puedes ver material nuevo con subtítulos, hasta que puedas entender la mayoría de lo que se habla sin apoyo.
  • Leer libros, cómics, etc.: cualquier material de lectura vale. Lo importante es que te resulte atrayente. En este caso puede ser más sencillo reconocer si vas a ser capaz de leer y entender la gran mayoría del texto que te propones leer. Si crees que aún no estás en ese nivel, no desesperes; si sigues leyendo textos que sí entiendes en un 80%, y te vas retando, en muy poco tiempo estarás ahí.
  • Escribir: ¿Puede haber competencia más activa en el aprendizaje de una lengua, junto con la de hablar? Si te gusta escribir, crear mundos, personajes que dialogan, o, incluso, poesía, puedes intentarlo en el idioma que estás aprendiendo. Es un reto fantástico. Inténtalo con tus palabras, sin ayuda, quede como quede. Y, después, vuelve a hacerlo con la ayuda de un diccionario. Seguramente, cada vez lo necesites menos.

Hay muchas más formas de practicar un idioma que se parecen a aprender jugando, como escuchar podcasts, o asistir a eventos de charla. ¿Practicas alguno de estos u otros métodos de aprendizaje de un idioma? ¿Qué opinas de la gamificación? ¡Déjanoslo en los comentarios, que nos encantará saberlo!

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